QUÉ MÁS HACER CON LA ALEGRÍA MUNDIALISTA

  El gol de Argentina a Suiza y el silbato final, accionaron muchas reacciones corporales.

Nunca la tía había saltado así. El grito del abuelo le salió desde la panza. Tu hermana lloraba con convulsiones cortitas y a tu viejo se le corrían las lágrimas. Abrazos largos y fuertes. Cohetes que explotaban y nos movilizaban todo…

Ese estado  tenía una consecuencia. Relax festivo luego de 124 minutos de tensión…. Y vaya qué tensión.

Esa alegría nos cambió el día, y a muchos la semana. Al menos hasta el próximo partido.

Es útil saberlo. Esa alegría puede generar cadena de interpretaciones, análisis y decisiones positivas. Logrará objetivos especiales o asociaciones esquivas. Nos dejó a todos con muy buena onda.

Tengamos en cuenta también que ese estado y esas consecuencias podemos generarlas:

Como siempre, registremos el cuerpo.

Sintamos cómo respiramos  -cambiamos de respiración clavicular durante el estresante partido a respiración abdominal, profunda, con fuertes expiraciones acompañadas de sonidos-.

Cómo nos equilibramos. Nos hacemos livianos al abrazarnos y constituir una base sólida con el otro. Cómo un agradable cosquilleo nos corre por atrás de las rodillas. Adquirimos temperatura y desconocemos el frío exterior. Todo es hermoso.

Y de qué puede servir saberlo? Primero, conocernos. También nos ayudará a confirmar que la alegría está en el cuerpo.

Y que generando esas condiciones –aún sin mundial de por medio- puedo repetir el estado de ánimo y todas las consecuencias positivas que vimos. Podemos cambiar la semana.

Procurar movernos, reír, vibrar, inspirando y expirando profundamente y con ruido. O bailando, o saltando o de tantos otros modos posibles,  reeditar ese cuerpo de la  alegría de hoy… y estaremos creando para nosotros un muy buen día, una muy buena semana.

Ser feliz es posible.