¿ESTAS QUERIENDO MUCHO A UN ANCIANO?

Estás trabajando hoy por tu futura autoestima!

Ese mucho afecto de hoy estará presto en el baúl de tus recursos cuando transites esa etapa. Serás un anciano que sabe bien que puede ser querido y cómo! por alguien más joven, como lo haces tú hoy.

Ambos  estarán disfrutando una felicidad compartida. El anciano por recibir el afecto de alguien mucho más joven, en esta época de desapegos. Y tú por todo lo que recibes de él y lo mucho que puedes dar.

Más notable aún si surgió el afecto por un anciano a quien no estoy obligado a querer.

En mi juventud, quise entrañablemente a Osvaldo, un amigo de papá. Disfrutamos, con Osvaldo octogenario, viajes, cariños, ternura y anécdotas. En su momento fue también acogido por mi esposa e hijos. Al intuir su partida me legó su inmensa y rica biblioteca, muebles y ejemplares. Con su acuerdo donamos miles de libros a instituciones y me reservé un mueble y seleccioné libros con anotaciones suyas. Hace 30 años me siguen en mis mudanzas y  preside ambientes en mi hogar. Osvaldo sigue vivo, trasciende.

Me imagino yo mismo centenario y tengo una certeza: habrán jóvenes que aún no han nacido, que me querrán como yo a esos ancianos.

Ni qué hablar de cómo me enriquecen hoy los afectos de muy jóvenes amigos.

Sé que eso es posible y legítimo.

En mi experiencia de vida, practiqué lo que Abraham Maslow jerarquiza como la expresión de aprecio más sana, manifestada “en el respeto que le merecemos a otros, más que el renombre, la celebridad y la adulación”.