El coaching empresarial no es todo… ¡pero cómo ayuda!

“El coaching es la base para conocerse y reconocerse, planificar un nuevo horizonte y para priorizar las metas”

Esta nota de mi autoría fue publicada en 2011 en el semanario Punto a Punto y mantiene su vigencia. Decía entonces: 

El coaching empresarial no es todo... ¡pero como ayuda!

 

Es cada vez más común escuchar sobre el coaching empresarial, sus alcances y hasta sus beneficios. Ahora bien, es importante saber que esta práctica tiene mucho que ver con alcanzar objetivos, ya sean en la faz personal, profesional, empresarial o laboral.

 

El coaching acompaña a la persona a conocer, definir y lograr objetivos, a desarrollarse mejor personal y profesionalmente. Mucho más cuando es coaching empresarial, ya que el coach lo acompañará a conocerse, sintonizar y armonizar mejor con sí mismo, con los demás y con la organización.

 

En el mundo, esta práctica está más que desarrollada, probada y comprobada. Si se trata de un coach con experiencia corporativa y de vida, con seguridad podrá acompañar a transformar en el empresario el observador que es y, visualizando el futuro, transitar lo necesario para llegar a disfrutar más de la vida.

 

Sin milagros, confiando en que es el cliente quien mejor sabe de sí mismo. Sin juzgar, mirando sólo hacia adelante, usará el coach su batería de herramientas y llegará entonces la claridad hasta para ser feliz.

 

Se puede acudir a un coach para lograr sólo un objetivo. Pero es común que luego se trabaje continuado con quien le ayuda a ampliar el horizonte, a dialogar con la potencialidad de la persona: esa que muchas veces permanecía latente.

 

En sesiones semanales de una hora, que luego pueden espaciarse a quincenales o mensuales, logrará el empresario sus objetivos y conocerá sin dudas los beneficios de contar con el coach y lo que aporta en ello la Ontología del Lenguaje, la PNL y todas las disciplinas que se aúnan para diseñar esta profesión y este arte.

 

El coaching es la base para conocerse y reconocerse. Para planificar un nuevo horizonte y para priorizar las metas. Es una nueva forma de ser y de hacer, pero, sobre todo, de sentir y descubrirse.